Ricardo tocó la puerta y entró. Lo primero que vio fue a dos mujeres platicando; Marina le estaba pelando una manzana a Perla.
Se sorprendió un poco y se inventó una excusa para llevarse a Marina afuera.
—Has estado aquí todo el tiempo con tu hermana, ¿verdad? ¿No dejaste que viera nada de lo que está en internet?
Marina, que conoce al dedillo las redes, lo miró con todo el coraje atorado.
Esa noticia era una puñalada directa e inconfundible.
¡Seguro venía de Teresa! No tenía pruebas, pero, ¿qu