César tenía una expresión seria.
Los ejecutivos seguían hablando sin parar.
—Clara, tus palabras no son suficientes. ¡Tienes que dar pruebas para demostrar tu inocencia!
Joseph aprovechó para atacarla.
—Haz una lista con las pruebas de estos años y preséntalas. Si no lo haces, tus explicaciones no son suficientes, ¿o me equivoco?
Clara lo miró con indiferencia.
Organizar pruebas para probar su inocencia tomaba tiempo, y Joseph, al pedirle que las presentara en la reunión, claramente quería poner