Perla no se enojó, sino que sonrió un poco. Su tono era serio mientras caminaba lentamente hacia Natalia.
—Estoy esperando el día en que te cases con William.
Dicho esto, le pasó por el lado y se fue hacia el salón, pero en una dirección contraria a la que había llegado.
Natalia se quedó sola en el jardín trasero, furiosa, pateando el suelo.
¿Qué quiso decir con eso? ¿Acaso la estaba ignorando?
¿Cómo podía no tomar en serio su advertencia? ¡Se las haría pues pagar!
Llena de rabia, Na