—¿Bueno, mamá? —respondió César al celular.
—¿Dónde estás? Te envié un mensaje para que fueras al restaurante que acordamos. ¿Por qué no fuiste? ¿Sabes que la muchacha te estuvo esperando mucho tiempo? —la voz de María sonó fuerte por el celular, llena de frustración.
Esta vez, María no le había presentado a la hija de alguna familia adinerada, sino a una chica que se parecía un poco a Lorena.
—Mamá, ya te dije que no quiero más citas—respondió César, cansado.
—¡Pero al menos podrías hab