¿Cómo es posible…?
Cada vez que tragaba saliva le quemaba la garganta como si fuera aguardiente.
El dolor, que salía desde lo más profundo de su corazón, empezaba a extenderse por todo su cuerpo.
Estaba inclinado en el asiento de atrás, con una mano en el pecho.
Cinco años después.
César tenía una presencia aún más imponente y por así decirlo mucho más atractiva.
Muchas jóvenes de la alta sociedad se habían enamorado de él y empezaron a buscarlo. Pero, él las rechazó a todas, una por una