—Ser jefe implica muchas preocupaciones y trabajo. —Doña Marta comentó con una sonrisa amable.
Como César aún no había llegado, Lorena encendió el televisor y comenzó a ver una serie con doña Marta, mientras comían algo de fruta y lo esperaban.
La espera se alargó. Desde las siete de la noche hasta las ocho… luego hasta las ocho y media…
El reloj ya iba a marcar las nueve, César aún no llegaba.
Doña Marta, que había bostezado varias veces, se levantó del sofá para estirar las piernas.
—¿No será