Adrián apretó con fuerza los cubiertos.
—Voy a crecer, y todos esos problemas se resolverán en el futuro —respondió con voz firme, tratando de contener su enojo.
—Tú puedes crecer, pero Lorena no tiene por qué desperdiciar su tiempo esperándote —dijo William con calma.
Al escuchar esto, Adrián se convenció aún más de que William estaba interesado en Lorena.
—Si yo no puedo darle felicidad, ¿acaso tú puedes?
Mientras tanto, Ricardo, al ver que María ya estaba fuera de peligro, salió de la habita