La neblina y el frío cubrían la cabaña; sin embargo, adentro el lugar ardía en llamas de deseo y pasión. Luego de jugar con los genitales de su esposo, Isabella acercó sus labios a la enorme erección que segundos antes acariciaba y comenzó a recorrerlo con su lengua.
Ante el delicado roce Francesco era golpeado por oleadas de excitación nerviosa, esa que recorría su cuerpo mientras la boca de su esposa hacia conexión con su miembro, sus ojos se clavaron en ella, su cara reflejaba cuanto estaba d