La mansión Moretti se erguía imponente contra el cielo de la madrugada, sus sombras alargadas proyectándose como espectros vigilantes. Francesco, Isabella, Leonardo y Carter cruzaron la entrada, sus rostros marcados por la fatiga y la frustración. La caza había sido infructuosa; Roger había escapado una vez más.
Don Marcos los esperaba en el gran salón, acompañado por Alessa y Charly. Sus expresiones de preocupación se intensificaron al ver el estado de los cuatro cazadores.
— ¿Qué ha pasado?, p