Mientras Isabella y Francesco disfrutaban de la mutua compañía y de las confesiones inconclusas, Alessa, Leonardo y compañía llegaban al club Acadie, un majestuoso lugar donde se reunían para disfrutar de eventos privados, música en vivo o simplemente de la música de algún DJ.
En cuanto los autos se detuvieron en el amplio aparcamiento, las puertas se abrieron para que Alessa bajara como una celebridad. Seguidamente, Leonardo siguió sus pasos. De inmediato, los chicos de seguridad que estaban e