Leighton no podía dejar de mirar el portátil.
Llevaba horas preparando la entrevista del día siguiente. Leyendo sobre Knight Security Solutions hasta que le ardían los ojos. Memorizando nombres de productos, valores de la empresa y todo lo que se supone que debía decir para causar buena impresión.
Pero lo único en lo que podía pensar era en el pulgar de Noah sobre su labio.
A las once y media, cerró el portátil y se presionó las palmas contra los ojos.
Necesitaba despejarse. Necesitaba dejar de