El eco del diario de Camila se extendió como fuego entre hojas secas. Las plataformas independientes lo compartieron sin parar, los lectores empezaron a vincular fragmentos con eventos históricos reales, y algunos periodistas se atrevieron a profundizar en lo que antes era un susurro: una red poderosa dedicada a manipular el pasado.
Luciana y Alexander volvieron a estar en el centro del huracán. Esta vez, como portadores de una verdad peligrosa.
Roberto llegó al apartamento con rostro serio y u