Elena no esperó a que la reacción llegara.
La anticipó.
Había pasado suficiente tiempo observando a Isabella para comprender que no era el tipo de persona que dejaba un movimiento sin respuesta, mucho menos cuando ese movimiento había sido ejecutado frente a un comité capaz de cuestionar su credibilidad. Lo ocurrido en la reunión no había sido un error menor ni una simple discrepancia técnica; había sido una exposición pública de una debilidad en un sistema que Isabella misma había impulsado.
Y