El lunes no llegó en silencio.
Llegó con miradas.
Con tensión.
Con preguntas que nadie hacía… pero todos pensían.
Y Elena Cruz sintió el peso de todo antes siquiera de sentarse.
El ascensor se abrió lentamente.
El reflejo de su rostro en el metal le devolvió algo distinto.
No era debilidad.
No era duda.
Era decisión.
Lo que su madre le había dicho la noche anterior seguía presente.
No te pierdas a ti misma.
Elena respiró profundo.
Y dio un paso adelante.
Las conversaciones se detuvieron apenas