La noche apenas había comenzado, pero Elena Cruz ya sentía que algo dentro de ella estaba a punto de cambiar para siempre.
Mientras el coche avanzaba lentamente por el camino iluminado que conducía a la mansión Valverde, su corazón latía con una mezcla de emoción y nerviosismo que no podía controlar. Había estado en esa casa antes, pero siempre por trabajo, siempre con la mente ocupada en informes, reuniones y responsabilidades.
Esta vez era diferente.
Esta vez estaba allí porque Diego la había