Elena Cruz ajustó la carpeta de informes entre sus manos mientras esperaba afuera de la oficina de Diego. Su corazón latía con fuerza, no por miedo, sino por la anticipación de lo que estaba por venir. Hoy no sería una reunión cualquiera; Diego la había invitado personalmente a la mansión para un encuentro familiar centrado estrictamente en asuntos de la empresa. Era una oportunidad única para demostrar su valor, pero también un territorio completamente nuevo que podría ponerla a prueba en cada