Estaba paralizada ante lo que acababa de escuchar; miraba al pequeño quien me miraba con curiosidad toda la escena sin imaginar la gran tensión que se vivía en esta oficina.
—Lo siento, creo que llegue en mal momento.
—Tiara aguarda —Me toma del brazo —. No te vayas, necesitamos hablar.
—No puedes ponerla por encima de mi y tu hijo Alex —Espeta la mujer —. Tenemos que hablar de nuestro hijo.
—¡Kendra Basta! —Espeta serio haciendo que por primera vez retumbe su grito autoritario en toda la o