El fin de semana había pasado y por ende debíamos regresar a la oficina.
Alex me acompañó a ir a casa a ducharme y cambiarme para luego ir a la empresa. Al llegar Braulio se estaciona en la entrada de la empresa y siento como los nervios empiezan a llegar.
—¿Estás seguro de hacer esto?
—Si, no quiero seguir escondiendo esto —Besa mi mano —. Si no se enteran aquí se enterarán por las revistas de chisme cuando empecemos a dejarnos ver en público.
Tiene razón, de alguna manera se enterarán y es