Alexander era un completo idiota.
Creer que esto que teníamos estaba rumbo a algo fue la idiotez más grande que por mi cabeza pudo cruzar.
Entrar a su oficina y escuchar esos gemidos venir de su baño basto para romper eso que creí que se estaba formando entre nosotros y abrir realmente los ojos.
Agradezco a Sara por darme la tarde libre,me sentía completamente confundida y aturdida.
Observo la ciudad fijamente mientras llevo a mi boca mi vaso tomando un sorbo del whisky que acabo de pedir.