Marga vaciaba el resto de la botella en su copa mientras reía con soltura paseándose por la habitación, eran sus últimas dos noches y pensaba disfrutar al máximo. Su teléfono repicaba con insistencia sin que ella se inmutara en responder.
-Esta noche tomaré vino, disfrutaré de una exquisita cena, buena compañía y pasión…-. La señora Morrel acudía al vestíbulo al escuchar los toques en la puerta.
-Señorita Marga, un caballero está en el recibidor-.
-Hazlo pasar y por favor ordena que nos traiga