Helen abrazó a su sobrina mientras resaltaba lo hermosa que se veía con aquel labial y el abrigo tono rosa.
-Tía que susto me diste-. Se colocó la mano en el corazón.
-Kiki, te hice algo para tu merienda, tómala…me sentiré tranquila sabiendo que estas comiendo, últimamente pareces más delgada, lo cual no es bueno…recuerda que la abuela llega en unos días, intenta no desaparecer tan a menudo, a veces un aire renovador nos da vida-. ¿La risa de la tía Helen indicaba acaso una pequeña indirecta?
K