Francis y Erwin partían de la mansión con rumbo a un fin de semana lleno de risas, amor y tranquilidad, alejados de todos los asuntos familiares.
Erwin conducía mientras que Francis tomaba champagne y reía divertida…Por un momento se sintieron como aquellos chiquillos libres que vivían la vida a plenitud, aquellos dos soñadores incansables, por momentos Francis se veía como aquella jovencita junto a su amado Erwin, los recuerdos hermosos fluían y le hicieron sentir intensamente feliz.
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