La abuela Massu retiraba las cálidas sábanas levantando sus brazos, admiró el rayo de sol que se colaba al costado del balcón. Estiraba su mano para tomar el vaso de cristal y beber su zumo de naranja, era vital para dar inicio a su día. Su asistente y ama de llaves ingresaba con una bata de baño, pantuflas y el frasco con las sales de baño, la señora parecía no haber descansado bien.
-Señora Massu. El baño de hierbas está preparado…se sentirá renovada, el desayuno se servirá en cuarenta y cinc