Capítulo 18
El amanecer en la costa tenía algo hipnótico, como si el mar supiera ocultar todos los secretos que la noche había dejado suspendidos en el aire. Bianca despertó con la luz filtrándose a través de las cortinas, los primeros rayos acariciando su piel mientras el eco de las olas marcaba el ritmo de un día que prometía ser igual de incierto que el anterior.
El lugar, a pesar de su belleza, seguía oliendo a encierro. Una jaula disfrazada de paraíso. Y Alessio, siempre tan atento a cada