Capítulo 19
El amanecer en la costa fue menos apacible que el anterior. El canto de las gaviotas sonaba lejano, como si el mar mismo supiera que algo en esa casa había cambiado. Bianca se levantó temprano, incapaz de encontrar descanso en medio de la tormenta silenciosa que se había instalado en su pecho.
Mientras bajaba las escaleras, el olor a café recién hecho llenaba el ambiente, pero también flotaba algo más: la tensión. Alessio estaba de pie junto a la ventana, con el teléfono en la mano,