Capítulo 67. Nos pertenecemos
Marco se estremeció de deseo al escuchar la respuesta de Ámbar. Toda la tarde sólo había pensado en su piel, en su cuerpo, en su aroma que lo había transportado a las maravillosas sensaciones que erizaban sus sentidos cada vez que estaban juntos.
Nunca jamás había estado tan conectado al placer sublime, como el que ella despertaba en él desde que la conocía.
Claro, cuando Luana había sido su maestra y su amor, su cuerpo se entregaba al clímax y se dejaba llevar, en una electricidad que él había