Capítulo 59. Loco de amor
Cuando la función terminó y Ámbar y Marco salían del teatro, ella simplemente había quedado muda, los ojos aún llenos de luces de colores y brillos de magia.
Los periodistas y fotógrafos seguían firmes en la entrada del edificio, esperando de ellos alguna exclusiva, la foto perfecta, las palabras en alguna primicia, la que fuera, con tal de aumentar su notoriedad.
Como Ámbar simplemente flotaba en un sueño, digiriendo con calma toda la novedad que había vivido, Marco respondía algunas preguntas