Clara aún tenía esa palabra resonando en su cabeza cuando volvió a escuchar aquella voz amable.
—¿Gwaenchana? ¡Oh! lo siento. ¿Estás bien? —Namri al reconocerla.
Clara no respondió. Simplemente, se dejó caer en el suelo, no sabría que serían ellos a los que les tenía que llevar los sobres de forma urgente.
—¿Palacios-nim? —repite Namri preocupado, mientras el resto del grupo se acerca.
—Gwaenchana, sí, estoy bien. —responde como puede. —Creo que, esto es para ustedes. —Con respiración nerviosa y