Helen
Luis tuvo una impaciencia infinita la aguantar mi ocupada agenda con las gemelas. No pasábamos juntos mucho tiempo, pero apreciábamos cada momento, sobre todo cuando estábamos a solas.
La semana transcurrió entre reuniones, incluso hicimos dos viajes fuera de la ciudad, y cuando las chicas me dijeron que ya no me necesitaban, suspiré aliviada. Estar tanto tiempo con las mocosas lloronas podía enfermar a cualquiera y ansiaba liberarme de ellas.
Mariel estuvo hablando con Carlos todos los