Luis
La semana siguiente se hizo eterna. Las gemelas se dedicaron a desquitarse con Helen por haberlas abandonado para pasar el día conmigo y, aunque prefería pensar que mereció la pena, la eché de menos como un loco. Por eso, decidí intervenir y hacerle una visita sorpresa.
Sadie abrió la puerta y se apoyó en la madera para parecer inocente, pero no funcionó.
—Hola, Luis. No me digas que estás aquí para disculparte conmigo por mentir sobre lo de hacer un cuarteto.
—Vale, no lo haré. ¿Está Hele