Luis Punto de Vista
Besé su mano suavemente y después deslicé el anillo en su dedo que encajaba a la perfección con los otros dos, formando uno solo, como si hubiera sido hecho a medida para ella.
—Lo siento, Helen. Mi madre me entretuvo y no me enteré de lo que pasó hasta que me lo dijo Carlos.
—Ya me pusieron al tanto de tus planes para después de la fiesta, así que si te das prisa, podrás llegar a tiempo.
Se dio la vuelta para alejarse, pero no solté su mano; al contrario, tiré de ella y la