Vladimir Sokolov
Me duele mucho escuchar como habla de su destino, ella sabe que va a morir, lo tiene mentalizados. Pero no quiero que tire la toalla, quiero que sea valiente y que no se rinda.
Pero para eso estoy yo, para ayudarla, para apoyarla y que nunca se rinda.
Ahora la tengo apoyada en mi hombro y acaricia mi mano. Me encanta tenerla de esta manera, tan cerca de mi.
—¿Quieres dormir? — pregunté acariciando su brazo.
—Si, pero quiero que duermas conmigo. — sonre