CAPÍTULO 89. La mujer de su vida
La tensión era palpable en el ambiente. Pero si para otros los principales sentimientos eran de preocupación y miedo, para Nate solo eran de rabia e impotencia. No podía creer que después de tantos meses de pelear por Blair, aquel infeliz de Lloyd Vanderwood se hubiera atrevido a llevársela de su lado.
—¡Es que lo voy a matar! ¡Juro que lo mato! —bramó mientras caminaba de un lado a otro de su despacho y miraba al detective—. Así que si usted lo encuentra primero que yo, procure quitármelo del