CAPÍTULO 70. La estrategia de una dulce muchacha
Había estado viviendo de las joyas que llevaba puestas el día de la boda frustrada. Era lo único que le había quedado porque ni siquiera le había dado tiempo a usar ninguna de sus tarjetas. En el mismo momento en que Adaline las había metido en un cajero, se había encontrado con la sorpresa de que estaban todas canceladas.
También había intentado ir a sacar dinero de la cuenta conjunta que tenía con su marido, pero el gerente del banco se había negado a entregarle ni un céntimo sin autorización