CAPÍTULO 37. Regalos, emociones y sospechas
Si era honesta, hacía mucho tiempo que Blair no tenía oportunidad de hacer un hermoso viaje como aquel. Quizás una de las cosas más extrañas de saber que el tiempo se acababa, era la capacidad para disfrutar de todo con emoción.
Pasaron el día siguiente entre juegos, atracciones, y para cuando el día terminó, ya Blair ni siquiera era capaz de contar cuantas fotos tenían su celular, y Nathalie y Nate se veían hermosos en todas.
—¡Ya, me rindo, no puedo más! —murmuró él bajando a la bebé de sus h