MESES ANTES
ZAYED
El frío me cala hasta los huesos, un frío que no solo se siente en la piel, sino que se instala en el alma. Estoy siendo arrastrado por alguien, pero mi cuerpo apenas responde. Es como si todo el peso del mundo hubiera caído sobre mí, y lo único que logro hacer es dejarme llevar por la gravedad. Las piedras del suelo se clavan en mi espalda, cortando la carne de mi piel ya laserada. Cada respiración es un esfuerzo monumental; mis pulmones se niegan a cooperar, y el aire entra