ZAYED
Ella se desploma en mis brazos. Su fragilidad es palpable, como si el peso del sufrimiento que ha cargado durante este tiempo la hubiera reducido a una sombra de la mujer fuerte que siempre he amado. Mi Clara. Mi gatita. La emoción me golpea con fuerza, un dolor sordo que se mezcla con un alivio tan profundo que casi me hace caer de rodillas.
—Cuánto sufriste, mi gatita —susurro, mis labios rozando su cabello mientras la sostengo con cuidado, como si temiera que pudiera romperse.
Subo con