TRES SEMANAS DESPUÉS
ZAYED
—Despierta… ¿Por qué no despiertas, gatita?
Le susurro suavemente, sosteniendo su mano entre las mías. Llevo ya tres semanas en este hospital, un lugar que ahora parece una extensión de mi propia sombra. Clara continúa postrada en la cama, en silencio, sus párpados cerrados como si estuviera atrapada en un sueño del que no puede escapar. Los médicos le llaman “coma inducido,” pero para mí es una agonía. Día tras día, permanezco a su lado, en espera de ver sus ojos abr