Abril corría de un lado a otro mientras su hijo se limitaba a mirarla sentado en su silla mientras terminaba su desayuno. Si su madre hubiera llegado antes, no estaría así, corriendo de un lado para otro. Pero lo que el pequeño Mateo no sabía era que él era toda la ilusión de su madre, todo lo que necesitaba para seguir adelante.
La hermosa sonrisa de su hijo dibujada en su rostro brillaba más que nunca, desde que aquel angelito llegó a su vida como un milagro, ella ya no podía ver más allá d