Jordan sintió una punzada de asco mientras hablaba, no por lo que decía, sino por cómo lo decía. Odiaba tener que reducir a las personas a simples productos, a piezas de un negocio que debían mantenerse impecables para que fueran rentables. Pero si esa era la única forma de hacer que Reinhardt escuchara, entonces lo usaría a su favor.
—Reinhardt, ¿de verdad crees que esto es sostenible? —insistió, dando un paso hacia él—. Si la calidad de lo que ofreces empieza a decaer, si los clientes ven alg