—La verdad, había ido al cabaret con otras intenciones —comenzó diciendo Gerald—. Pero la primera vez que te vi... quedé completamente cautivado.
Sus pasos fueron lentos pero seguros al acercarse. Gerald mantenía un tono controlado, casi afable, aunque en su trasfondo se percibía algo más turbio. Se detuvo justo frente a Jasper, inclinando el torso hacia él. Una de sus manos fue a apoyarse en el borde de la cama, junto al muslo de Jasper, acercándose hasta quedar a escasos centímetros de su ros