—¿Por qué me estás mostrando esto? —cuestionó Jordan a duras penas.
—Para que sepas que ese hombre está aquí por ti, porque tú lo delataste. Tú me entregaste ese papel. Pero, me pregunto, ¿cuáles eran tus verdaderas intenciones al entregarme ese papel? ¿Demostrarme que me eres leal? ¿Demostrarme que no tienes ninguna intención de traicionarme, como lo hizo él?
Las palabras de Reinhardt perforaron a Jordan como un recordatorio cruel de que, en su intento de ser leal, había condenado a otro ser h