C165: Caída brutal.
Jordan y Reinhardt cabalgaban a toda velocidad, en lo que el caballo volaba sobre el terreno sin detenerse, sin mostrar ni una pizca de cansancio. Jordan, con la mirada al frente -pues era quien tenía las riendas del animal-, sentía la vibración del movimiento a través de su cuerpo. Estaba completamente concentrado en mantener el ritmo, en seguir cabalgando más rápido, tratando de ganar distancia entre ellos y los hombres de Zaid que habían empezado a perseguirlos.
El coche que transportaba a Z