C134: Detente.
Reinhardt lo besó con una intensidad que rozaba lo salvaje, como si en ese momento la cordura le abandonara por completo y lo único que existiera fuera el calor del cuerpo de Jordan contra el suyo. Sus labios devoraban los ajenos con una urgencia abrasadora, como si tratara de memorizar cada rincón de su boca, de reclamarla, de hacerla suya de una forma irrefrenable. Jordan, atrapado en el torbellino de esa pasión arrolladora, intentó seguir su ritmo, responder a ese deseo feroz que le consumía