C111: Sí que me sorprendes.
Isabella salió disparada de su pequeña casa como un animal en fuga, con el corazón retumbando en su tórax y la respiración entrecortada por el miedo y la adrenalina. Apenas llevaba encima su camisilla y pantaloncillos, pero no tenía tiempo de preocuparse por eso. Lo único que importaba era correr. Correr sin mirar atrás.
El terreno era agreste, cubierto de ramas secas y piedras que se clavaban en la planta de sus pies descalzos, pero el dolor era un lujo que no podía permitirse sentir. Los past