C112: Tengo miedo de estar sola.
Con un esfuerzo casi sobrehumano, Isabella se obligó a ponerse de pie. Sus piernas temblaban por el agotamiento y el frío, pero no le importaba. Tenía que seguir. Con cada paso, la adrenalina volvía a impulsarla. Comenzó a correr otra vez, sin voltear, sin permitir que el miedo la paralizara. La única opción era desaparecer de la vista de Zaid.
Corrió hasta que sus piernas le dolieron. Corrió hasta que sus pies descalzos apenas podían sostenerla. Finalmente, cuando su cuerpo no pudo más, redujo