Reinhardt miró fijamente a Jordan, para luego expresar su perspectiva.
—Es mejor que te teman a que te respeten —soltó con convicción.
—¿Tanto ansías que te tengan miedo? —inquirió, sin poder ocultar su desconcierto—. ¿Por qué?
—Porque el miedo es mucho más difícil de quebrar que el respeto —alegó con voz serena, casi como si estuviera explicando un principio universal—. La gente pierde el respeto con demasiada facilidad. A veces sin siquiera una razón válida. Un mal rumor, un momento de debilid