Y sin más que decir, Wyatt avanzo y continuó su camino hasta que pudo entrar en el auto. Cristal ya había tomado el asiento de copiloto. Ni siquiera era capaz de mirar a los lados, incluso si tenía que redoblar sus fuerzas, ella ya no le daría esperanza a Brandon porque darle esperanza, era darse esperanza ella misma mientras sacrificaba su corazón.
Brandon ahí se quedó, justo donde no había nada, justo donde Wyatt le dijo que la mentira podría ser la que ganara. Se lo había advertido pero a él