Prontamente los recuerdos que más dolían continuaron siendo transmitidos en su cabeza.
Bastó solo una abrir y cerrar de ojos para que Brandon viera a Cristal levantar su mano derecha con tanto odio, tanta impotencia para al final, sentir como esta se estampaba en su mejilla derecha.
— ¡No soy tu máquina de alumbramiento, que te quede claro, imbécil! —Dijo Cristal justo antes de sentir como las mujeres la tomaban una de cada lado para volverla a guiar de regreso a la sala.
Brandon se llevó la