Sus ojos, sus gestos, la manera en la que tomaba los palillos, la manera en la que sonreía al hacerle saber que la comida estaba deliciosa. Ella simplemente era un sueño, un sueño del que no quería separarse nunca.
Era buen momento para admitirlo, él estaba enamorado de ella. No sabía en qué momento eso sucedió, simplemente pasó y ya. Él estaba enamorado de la mujer que podría ser aquel amor del pasado.
Ahora que la tenía más de cerca se daba cuenta que era más bella de lo que él mismo pensó, a